Si lo que viene está peor redactado que de costumbre, es porque estoy "post-turno".
Anoche estaba controlando temperatura, pulso y frecuencia respiratoria a un paciente. Le puse el termómetro, le indiqué cómo debía sostenerlo. Intercambiamos un par de frases.
Anoté los datos que obtuve y sólo me llamó la atención que estaba respirando un poco agitado, pero como estaba con oxígeno por naricera, supuse (mal) que se le pasaría.
Pero al anotar los datos no me fijé que la presión arterial, que había tomado Brenda (una de las niñas peruanas) decía 70/40... o sea, el paciente estaba shockeado. Y como no me dí cuenta, no lo reporté.
Fuimos al cafetín y luego al cuarto de internos y al rato nos dicen que el paciente había muerto.
Brenda no lo reportó (el cagazo), yo no me dí cuenta (pecado de "paveo") y ni la interna ni los residentes revisaron nuestro trabajo, o sea, cagazo global.
Pero como el hilo siempre se corta por lo más delgado, la interna pagó. Bueno, además a ella se le había olvidado nebulizarlo (DON cagazo).
Pero como el hilo siempre se corta por lo más delgado, la interna pagó. Bueno, además a ella se le había olvidado nebulizarlo (DON cagazo).
Tal vez sus últimas palabras fueron "así está bien?", cuando le dije que afirmara el termómetro. Atroz. Hombre de 40 años apróx.
En el servicio está también una señora como de 80 a la que estuvimos ventilando toda la noche. Está a punto de morir, con el ambú y todo... pero la vida es tan extraña.
Cosas extrañas pasan. Otro paciente entró en paro. Mientras se le reanimaba, la sala completa comenzó a apestar a descompuesto. Una vez que el paciente falleció, tras los intentos de reanimación, nadie se explica cómo el lugar y el propio paciente, comenzó a oler a rosas... acá todos bien católicos dicen que la virgen fue a buscarlo.
No sólo medicina estoy aprendiendo.
